miércoles, 18 de febrero de 2009

Una de Chinos

Creo que para comenzar la nueva etapa de este blog el deporte más adecuado es aquel al que soy ferviente aficionado, un deporte que aunque en Europa no arrastre enormes masas es uno de los que más jugadores federados y aficionados tiene en el mundo. Este no puede ser otro que el tenis de mesa, práctica de culto en china y otros lugares del Extremo Oriente.

Después de esta pequeña introducción lo mejor será meterse materia ya. La semana pasada en Kuwait se disputó el Open Pro Tour del mismo país, con una afluencia considerable de jugadores asiáticos y un público con tendencia a llevar turbante o parecer nómadas del Sáhara. La cuestión es que aunque se la traiga floja el deporte, estos kuwaitíes están tan forrados que en algo se tienen que gastar el dinero, y desde luego no lo van a repartir entre los pobres. Como el propio título de la entrada indica, este torneo fue un monólogo chino, pues se llevaron la victoria en todas las categorías.

Esto me lleva a pensar varias cosas. La primera es que algún secreto tienen que tener estos chinos. Puede que sea el arroz, la contaminación de Pekín o la esclavización de niños; pero es que incluso los coreanos, siendo de una mentalidad algo más abierta, hacen pasar por la piedra constantemente a los europeos. El único con posibilidades, el mal llamado “gran esperanza blanca” (también conocido por Timo Böll), es humillado con cierta frecuencia por los Wang Hao, Ma Lin o Ma Long y aun así sus resultados pueden considerarse aceptables.

Otra cuestión es el papel que tenemos los europeos, teóricamente los inventores de este deporte. No sé si es que somos demasiado vagos o solamente que no destinamos al deporte los recursos suficientes, pero cuando la misma gente sigue en los puestos altos del ranking después de veinte años es que algo no se está haciendo bien. El caso español es bastante crítico, pues los jóvenes que iban saliendo últimamente apenas tenían nivel competitivo para la escena internacional, aunque esto parece que puede cambiar en los próximos años.

Para no liarme más hago un resumen del torneo, lo cual es bastante explicativo de lo que quiero decir. En cuartos de final había tres europeos (Böll, Samsonov y Rubtsov) de los cuales solo Böll llegó a semifinales tras vencer al chino Chen Qi (quizá junto a Hao Shuai el más flojo de la selección asiática). En la penúltima ronda Böll tropezó con Wang Hao por 4-2, pero llegando a desesperarse en algunos momentos tras ver como el chino le remontaba un 2-1. La otra semifinal era entre chinos (Ma Lin y Ma Long) por lo que la final sería otro soporífero e infumable partido entre compatriotas, Wang Hao y Ma Long, que se llevaría el segundo, demostrando con poco más de 20 años que dominará el mundo del tenis de mesa próximamente con autoridad insultante.

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